Un lugar seguro para nacer. Jo jo jo jo

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Hoy fui a la iglesia.

Mis amigos saben que no acostumbro ir el domingo a la iglesia porque me gusta dormir y es el único día en el que puedo despertar a cualquier hora sin el apuro de cumplir una responsabilidad, y porque los domingos me gusta ir al estadio o a la cancha a verle a mi hermano jugar. Fui a la iglesia los domingos durante 18 años, y prometo que algún día volveré a ir todos los domingos (creo).

Lo interesante es que hoy fui a una iglesia que no es a la que habitualmente voy porque me invitaron a tocar un par de canciones navideñas. Fui elegante, llegué y vi en las pantallas el slogan de la iglesia: “Tu lugar seguro”. Y eso fue un golpe para mi.

Mi padre alguna vez me dijo que las iglesias son el único hospital que mata a sus propios soldados, y por la experiencia en un montón de años en las iglesias me di cuenta que tristemente era cierto. Así que llegar a una y que te digan que es un lugar seguro para mí es como que me digan que estoy en la franja de gaza y que es un “lugar seguro”. Y pensé en el pesebre, porque todo este mes debo tener pensamientos navideños.

Jesús aún ni nacía pero no sabía la que le esperaba: No había habitación para su mamá porque nadie quería hacerse cargo de una mujer a minutos de dar a luz, todas las puertas eran cerradas frente a sus padres y lo único que encontraron era un pesebre que traducido es “Un pequeño lugar con animales”. Burros, vacas, borregos, gallinitas, gansos, no sé, un pesebre quizá no era un lugar limpio, pero sí era un lugar seguro. ¿Qué podía pasar, que las ovejas se rebelen? En los hoteles y posadas María no hubiese estado tranquila, tanta gente, tanto ruido, tanto dinero de por medio, no era el lugar para dar a luz a su primer bebé. Así que para su buena suerte encontró un lugar donde estaría en paz.

Quizá tu vas a la iglesia todos los domingos, o los sábados, o los jueves, o en semana santa, o en estas fechas para que Diosito me perdone. Presiona stop en todo lo que haces y recuerda que el salvador lo único que necesita es un lugar donde pueda nacer, compartir, y descansar. Quizá te preocupas por el ruido de tus problemas, en ese momento piensa en el caballo que relinchaba en el nacimiento del rey, no dejes que eso te distraiga. Antes que el ruido de los animales, estaba la sonrisa del niño que nacía en Belén.

Haz de tu casa, tu trabajo, tu universidad o colegio un lugar seguro, un lugar donde tus amigos puedan descansar. Y te diré también: haz de tu iglesia (si vas a una) un lugar seguro, permite que la gente que llegue pueda descansar, pueda sanar, pueda nacer. Tú haces la diferencia. Evita compararte con los animalitos del pesebre porque no todos pueden ser el burro, uno a la vez.

El pesebre me recuerda que Jesús puede nacer en un lugar tan sucio como mi corazón y hacerlo diferente, mágico, especial.

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Soy un joven al servicio de los jóvenes. Comunicador digital, bloguero desde el 2012 y conferencista juvenil. Licenciado en Diseño Comunicacional, tecnólogo en Diseñador gráfico y multimedia. Autor de la "Primera Epístola de Jimmy Sarango a los Cristianos Digitales”, en la cual aborda la vida cristiana y los retos que enfrenta en el mundo digital.

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  1. Tus posts además de llegar en el momento indicado, tienen palabras sencillas y profundas verdades.. Gracias!