Vida cristiana

Sabemos conquistar pero no sabemos amar

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“Yo sí le quiero pero no sé por qué peleamos tanto”. “Soy feliz con ella, pero pareciera que le hago más daño que bien”. Nos han enseñado cómo enamorar, cómo conquistar, pero no como amar. Muchos creen ser expertos en el amor y que no necesitan ningún consejo, pero van de relación fallida en relación fallida, lastimando a la familia o a otros. Su orgullo de conquistadores puede más que su deseo por acompañar a alguien en el día a día.

Hay muchos solteros que saben conquistar, pero no saben amar.

Hay muchos padres que saben pagar cuentas, pero no saben amar.

Hay muchos hijos que saben hacer tarjetas por el día del padre o de la madre, pero no saben amar

Para muchos el problema es que tienen una definición distorsionada del amor. Besos, abrazos, paz eterna, ausencia de discusiones, son para muchos las características del amors. Sea entre esposos, novios, padres e hijos, hermanos, pensamos que el amor es un hechizo que nos hace vivir en perfecta armonía sin diferencias, en la cual todos nuestros caprichos son cumplidos.

El problema de pensar que el amor es algo romántico e iluso es que, cuando llega el momento de la discusión pensamos “se acabó el amor” sin darnos cuenta que allí es donde se demuestra de qué está hecha nuestra relación.

Cuando pienso en amor pienso en mis padres. Quienes los conocen, saben que no están besándose todo el tiempo, o dándose abrazos, o diciéndose cumplidos. Son una pareja que lleva 32 años esforzándose por ser el mejor compañero para el otro. Les he visto sentados en la mesa haciendo números, contando lo que hay que pagar. Los vi en el hospital cuando alguno de mis hermanos se enfermó. Perdieron una hija y a pesar del dolor siguieron juntos. Los he visto perdonarse y continuar a pesar de cualquier diferencia.

De ellos obtengo una lección muy importante: hay que saber amar. Es algo que debemos aprender.

Amar implica perdonar, acompañar, aprender y enseñar, escuchar sin interrumpir, hacer sacrificios que no queremos hacer y renunciar a diferentes aspectos de lo que somos y hacemos, todo por ser buenos compañeros para el otro. Y en ese acto de amor debe existir reciprocidad, de lo contrario, uno de los dos se desgastará y la relación empezará a correr riesgos que podían ser previstos y corregidos.

También hay hijos que dicen amar a sus padres pero no saben demostrarlo. El amor en palabras no es amor, siempre debe ser traducido en decisiones y acciones. El hijo que dice amar a sus padres pero les falta al respeto, no ama realmente. Amar es corregir, es cambiar. Lo mismo para los padres que dicen amar a sus hijos. Decirlo sin demostrarlo en el lenguaje que su hijo entienda, es lo mismo que nada.

Dejemos de leer artículos de “5 maneras de conquistar a un hombre” y empieza a instruirte en tu salud emocional. Un libro para empezar es “Los 5 lenguajes del amor”, te lo recomiendo. Y de paso te dejo tres preguntas:

  1. ¿Qué significa para mí “amar”?
  2. ¿Cuál es la queja recurrente de otros sobre mi? ¿Qué necesito hacer para cambiar eso?
  3. ¿He preguntado a la persona que amo qué puedo hacer para que se sienta amada?

 

 

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Soy un joven al servicio de los jóvenes. Comunicador digital, bloguero desde el 2012 y conferencista juvenil. Licenciado en Diseño Comunicacional, tecnólogo en Diseñador gráfico y multimedia. Autor de la “Primera Epístola de Jimmy Sarango a los Cristianos Digitales”, en la cual aborda la vida cristiana y los retos que enfrenta en el mundo digital.