Discapacitados emocionales

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Han dado pasos para crecer como profesionales, en su oficio, en su ministerio, incluso tienen edad para considerar un compromiso pero no pueden hacerlo. Les paraliza el miedo, su afán de ser solteros forever, son incapaces de amar o de, por lo menos, ser sinceros sobre sus emociones con otra persona. Son discapacitados emocionales.

Es una constante en mi generación: jóvenes “adultos” que no logran sostener una relación sentimental.

No soy de los que piensa que toda relación sentimental debe ir hacia el matrimonio, no porque no quisiera que sea así, sino porque aún el enamoramiento y el noviazgo son etapas en las que conocemos más de la persona. Y no me refiero a aquellos que se separan porque estaban en una relación tóxica, sino a los que diciendo “te quiero”, horas después consideran su soltería como preciado tesoro, no quieren compartir sus pensamientos, emociones ni presupuestos, y balbucean un “no estoy listo” ante la falta de responsabilidad que requiere una relación sentimental.

Muchos empiezan una relación con bombos y platillos, y cuando se dan cuenta de la realidad, que ya no estarán solos, que ahora empezaron a caminar con alguien más, prefieren huir. La pareja, desconcertada, no entiende que pasa porque un “no eres tú, soy yo” no explica nada. Reacciones infantiles para situaciones que requieren sinceridad y prudencia. (disculpándome por lo de infantiles porque hasta los niños son más sinceros que algunos “jóvenes”)

¿Qué tan difícil es decir “nunca me preparé para esto, pero me esforzaré por aprender a caminar contigo”?

Muchos le atribuyen su inmadurez al pasado, a que alguien les rompió el corazón, y no niego que sea cierto, pero si alguien me rompe un brazo, voy en búsqueda de ayuda para restaurar todo lo que se rompió. Lo mismo sucede en nuestra vida emocional. Le hemos dado tan poca importancia que otros pagan los platos rotos de nuestra indiferencia.

Volviendo a la problemática, algunos se esconden detrás de anhelos tan banales como “es que primero quiero tener todo lo que se necesita para después de eso estar con alguien”. Plantéate el siguiente escenario:

  1. Decides alejarte de la persona que quieres porque tu meta actual es comprar algo (auto, casa, etc)
  2. Pasan años y te compras lo que querías
  3. Estás solo y no tienes con quién disfrutarlo
  4. Te roban tu auto o una catástrofe natural arruina tu “inversión”

Podríamos plantear otro escenario:

  1. Conoces alguien muy interesante
  2. Disfrutas su compañía y es recíproco
  3. Te preguntan si considerarías empezar una relación sentimental
  4. Huyes utilizando pretextos como “Ahorita estoy dedicado al ministerio”, “No es el tiempo de Dios”, “Es que mis prioridades son otras”, “Me acostumbré a estar solo”

El viejo adagio popular dice no caliente lo que no se va a comer, y otros personifican al perro del hortelano, aquel que no come ni deja comer.

¿Tienes temor de empezar una relación sentimental? Me sorprendería lo contrario, porque todo reto y desafío trae su dosis de inquietud, de duda, de miedo, y ahí es donde se va cimentando, paso a paso, la relación. Es ahí donde se aplica el verso El amor echa fuera todo temor.

Pido perdón por lo que diré, pero ¡no seas cobarde! No te escondas detrás de medias verdades y mentiras piadosas. Trabaja en tus emociones. Busca alguien que te brinde guía. Como dice una canción: “no dejes que el pasado te descalifique”. Si tu deseo es entablar una relación sentimental, prepárate desde ahora, que aún para las mayores discapacidades emocionales, Dios tiene un milagro.

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Soy un joven al servicio de los jóvenes. Comunicador digital, bloguero desde el 2012 y conferencista juvenil. Licenciado en Diseño Comunicacional, tecnólogo en Diseñador gráfico y multimedia. Autor de la "Primera Epístola de Jimmy Sarango a los Cristianos Digitales”, en la cual aborda la vida cristiana y los retos que enfrenta en el mundo digital.

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