Vida cristiana

¿Discipulado o adoctrinamiento?

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Tengo una pregunta para ti ¿Jesús nos pidió que discipulemos a otros o que los adoctrinemos?. Pareciera lo mismo, pero no es igual.

Como ustedes saben, hace algunos años que escribo este blog, comparto mis reflexiones en mis redes sociales y siempre he encontrado dos tipos de personas que escriben: los que me dicen lo que opinan y los que me dicen lo que les enseñaron a decir. Es fácil darme cuenta quienes siguen instrucciones de otros y quienes comparten con libertad sus observaciones. Algunos han sido adoctrinados y otros fueron discipulados.

Hemos resumido la educación en adoctrinamiento, en decirles qué deben pensar, qué deben decir, qué deben hacer, qué no deben hacer, cómo deben comportarse, cómo deben saludar, casi como en un régimen militar. No deben criticar, no deben reclamar, no deben cuestionar, casi casi y no deben ni siquiera pensar, aunque Dios haya sido quien les dio la facultad para hacerlo. Este adoctrinamiento dista mucho de lo que es el discipulado. Veamos que dice el diccionario bíblico (bíblico, no secular porque sino me critican hasta por lo que leo):

Adoctrinar

Instruir a alguien en el conocimiento o enseñanzas de una doctrina, inculcarle determinadas ideas o creencias.

El adoctrinamiento está basado en una enseñanza teórica, no en una persona. Tiene normas, reglas, estatutos, requisitos y requiere que todo se siga al pie de la letra.

Ahora acudamos al diccionario bíblico para ampliar nuestro conocimiento sobre un discípulo.

Discípulo (heb. talmîd; gr. math’tes).

Término que se usa para designar a una persona (aprendiz, alumno) que está aprendiendo de un maestro.

En el Nuevo Testamento se relaciona con el verbo manthán, “aprender”; de allí que signifique “aprendiz”, “alumno”, “adherente”.

Un discípulo es un pequeño saltamontes. Es aquel que comparte tiempo con su sensei y aprende de él por la convivencia, por las conversaciones. Recuerdo mucho a los carpinteros y mecánicos al pensar en esto, porque nunca he visto que un mecánico tenga un aula en el taller. Lo que hace es ir mostrando a su aprendiz cómo se hace algo, también lo que no debe hacer, y cuando se equivoca, el maestro está a lado para ayudarle, porque obviamente el maestro sabía que se equivocaría. Eso es discipulado.

El discípulo también tiene normas pero no impuestas, sino aprendidas naturalmente. Entiende el por qué de las cosas, tiene la oportunidad de preguntar, cuestionar e incluso, dudar, porque su maestro está ahí para resolver sus dudas. No depende de poses ni requisitos inalcanzables. Es discípulo porque el maestro eligió moldearlo.

Te invito a mirar en tu corazón, en tu mente y en tus acciones:

  • ¿En qué aspectos respondes a una doctrina?
  • ¿En qué áreas es más visible que eres discípulo?
  • ¿Qué necesitas cambiar de ti para reflejar que eres discípulo?
  • ¿Qué opiniones responden más a un adoctrinamiento que a un discipulado?

Es un desafío pero podemos lograrlo: dejar la doctrina que no construye y ser más discípulos.

 

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Soy un joven al servicio de los jóvenes. Comunicador digital, bloguero desde el 2012 y conferencista juvenil. Licenciado en Diseño Comunicacional, tecnólogo en Diseñador gráfico y multimedia. Autor de la “Primera Epístola de Jimmy Sarango a los Cristianos Digitales”, en la cual aborda la vida cristiana y los retos que enfrenta en el mundo digital.