Miento, luego existo.

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Mamá en la escuela me dicen mentiroso

-Cállate que tú no vas a la escuela.

Plop.

A lo largo de los años desarrollé una habilidad, un don, un talento que pocos logran conseguir: mentir bien. Es complejo, requiere práctica, años y años de experiencia. Llegas al punto de ser tan bueno que puedes mentir en cualquier ámbito: jurídico, político, familiar, espiritual, conyugal, educativo, ministerial, etcétera, o etceteral.

Un día mi amigo Gio me dijo algo que me golpeó en la neurona mentirosa, él dijo que todos nosotros somos unos mentirosos y que mentimos diariamente. Yo pensé que su juicio era apresurado y visceral (visceral: dícese de todo lo que proviene del estómago). Pero resulta que no, él tenía razón.

Todos los días, por lo menos una o dos personas nos preguntan: ¿Cómo estás? y estamos acostumbrados a decir “Bien” o “muy bien” o si eres bien cristiano quizá dices “¡Bendecido aleluya santo holy ahora fuego!” Resulta que diariamente mentimos ante esa pregunta; estamos tristes pero decimos que estamos cansados, tenemos ira y decimos que estamos con sueño. ¿Es que acaso no podemos decir la verdad?

Realmente cuesta demasiado decir “Hola, estoy mal, no estoy bien, las cosas van mal, me siento mal” así que lo maquillamos con un “Todo bien” o un “muy bien” que sólo nos encierran más en nuestra mentira diaria.

Decir la verdad me ha costado demasiado, en todo aspecto, incluso cuando respondo cómo estoy. Y es esa sinceridad la que demuestra que, si en cosas pequeñas somos honestos, en situaciones más complicadas no mentiremos. Si no podemos ser honestos con nosotros mismos, ¿cómo lo seremos con los demás?

Por eso, ya no deben mentirse los unos a los otros. Todos nosotros somos miembros de un mismo cuerpo, así que digan siempre la verdad.

-Pablo a la gente de Éfeso

Quiero darte un comodín, y es que no todos merecen saber cómo te sientes, debes tener personas de confianza con quienes ser totalmente sincero, pero en lo posible no mientas.

  • No digas estar bien si no lo estás.
  • No digas que sí lo harás si no quieres hacerlo.
  • No digas que llegarás si no vas a ir.
  • No digas que estás en camino si aún siquiera sales de tu casa.
  • No digas que estás orando por esa persona si no lo haces.
  • No digas que si a todo, no es necesario.
  • No digas cosas que no sientes por quedar bien con alguien más.

Es preferible sufrir una vez por la verdad que mil veces por una mentira. Y para que les ayude en su objetivo, recuerden lo que dijo Jesús:

Si van a hacer algo digan que sí, y si no lo van a hacer digan que no. Todo lo que digan de más viene del diablo.

 

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Soy un joven al servicio de los jóvenes. Comunicador digital, bloguero desde el 2012 y conferencista juvenil. Licenciado en Diseño Comunicacional, tecnólogo en Diseñador gráfico y multimedia. Autor de la "Primera Epístola de Jimmy Sarango a los Cristianos Digitales”, en la cual aborda la vida cristiana y los retos que enfrenta en el mundo digital.

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