Las cosas van a salir mal

Así es mi querido lector de este blog, las cosas te van a salir mal.

Un día irás a jugar fútbol y no entrará ninguno de los goles que te esforzarás por marcar.

En otra ocasión llegarás a comprar azúcar y no habrá, y tendrás que caminar mucho más para que tu café no sepa tan amargo.

Por ahí una tarde caminarás a una reunión importante y tu zapato decidirá pisar una de las bolitas de chocapic que los perros dejan donde les da la gana. Y sí, será justo ese día tan importante.

En el colegio te fijarás en él o ella. Intentarás conquistar su corazón. Un día te dirá que solo quiere una amistad contigo.

Un domingo en tu iglesia te dirán que ya no puedes servir, que eres muy rebelde, que no necesitan personas así.

Otro día empezarás la universidad y te darás cuenta que los profesores no tienen ningún interés en cómo te sientes o si las cosas van bien en tu vida. Tendrás que aprender a vivir con eso.

Un día tendrás una cita con ese chico que tanto te gusta y la ropa que tenías lista se arruinará a minutos de salir porque tu gato decidió hacerle flecos a tu blusa favorita.

Habrán días que hables con Dios y sientas que no te escucha, y te molestarás porque piensas que él ya no está para ti. Probablemente tomes decisiones acertadas y probablemente reacciones con impulsividad.

Alguien hablará mal de ti sin razón.

Un día llegarás a casa y no tendrás nada en el refrigerador.

Tu teléfono sonará. Es el banco y están a punto de bloquear tu cuenta o multarte porque te atrasaste en un pago.

Saldrás a comer con alguien y el cajero automático no te entregará dinero.

Estarás lista para salir con tus amigos y sentirás en tu nariz un super grano del tamaño de Plutón.

Tu mamá te reclamará porque no haces las cosas como espera, aunque esperabas que ella se diera cuenta de lo bien que hiciste otras cosas.

Llegarás a la universidad para entregar un proyecto al cual le invertiste horas y días y el profesor te calificará con la nota más baja.

Comprarás una empanada de pollo y te darán una de carne.

Estarás listo para salir y empezará a llover.

Estarás con la persona que te gusta y estornudarás quedando con un moco de pavo gigante en tu nariz sin saber si reírte o huir.

Llegarás elegante a una reunión y te darás cuenta que la cremallera de tu pantalón no se quiere subir.

Te darás cuenta que lastimaste un corazón aunque no era tu intención.

Pedirás un taxi para ir a esa fiesta que tanto esperabas sin darte cuenta que estás maquillada como Krusty el payaso.

Te darás cuenta que no todos te quieren.

Tu jefe dirá que tu sueldo estará listo en quince días que se convertirán en 3 meses.

Tu computador se colgará justo en el momento de guardar ese informe que debías entregar.

El disco duro de tu computador colapsará a días de entregar tu proyecto final.

Amarás con todo el corazón sin darte cuenta que tú no puedes obligar a alguien a amarte igual.

Un día un ser querido se irá al cielo.

Un día serás traicionado.

Un día serás ignorado.

Un día querrás que Dios te lleve, te dolerá vivir.

Ese día, cuando las cosas salgan mal, porque van a salir mal, recuerda que Dios está contigo.

Él no es un amuleto para la buena suerte.

Él es Dios, el que gobierna las galaxias y los universos (tanto este como los paralelos).

Y si puede mantener a los planetas orbitando sin que choquen entre sí,

estoy seguro que sabrá cuidar de ti

ese día cuando las cosas salgan mal.

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