Un pantalón más ancho

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Debo confesarlo. Después de 28, casi 29, años de vida finalmente he engordado un poquito. Pensaba que me sentiría satisfecho con lo sucedido pero no. Los pantalones que usaba diariamente ahora difícilmente se abotonan y eso me ha traído varios inconvenientes.

¿Te imaginas mi odisea? Toda la vida soñando con dejar de ser flaco, y cuando sucede, sigo flaco pero con panza. Es realmente gracioso para mí y he tenido que hacer un calendario para el uso de los pocos pantalones que sí me quedan.

Que feo es no poder usar mi ropa habitual. Mis pantalones favoritos simplemente no me quedan. Aprietan y eso golpea mi ego de ex flaco. Mis camisas no cierran tan fácilmente. A veces en un par de fotos que me he tomado he tenido que aspirar y esconder mi flamante nueva barriga. Pero también, debo confesarlo, debo desabotonarme el pantalón que esté usando varias veces en el día para evitar dolores en mi estómago por causa de mi reciente pancita. Llámese pipa, guatita, llantita, como quieran decirlo.

Pero el mayor inconveniente no es que no me quede mi ropa sino que debo tomar una decisión al respecto. Hace dos meses tuve que comprar un pantalón y obviamente me compré un pantalón más ancho, que me quedara flojo. Muy buena idea, no aprieta, me hace sentir nuevamente que soy un tipo delgado. ¿Excelente opción? No realmente. Lo que necesito no son pantalones más anchos, necesito ejercitarme: correr, caminar o trotar. Necesito alimentarme mejor. Comprar pantalones más anchos siempre será más sencillo, pero es una solución temporal.

¿Cuántas veces has decidido “comprar pantalones más anchos” en otras áreas de tu vida?. Que fácil que es tomar decisiones que nos hagan sentir mejor aunque no solucionen la situación de fondo. Es tan sencillo esconder algo con elecciones que parecen inteligentes pero no lo son.

Una persona te ofende y te lastima y lo que haces es huir de la confrontación, evitando a la persona. Te duele un recuerdo o una situación que estás viviendo y en lugar de buscar ayuda, te sumerges en horas y horas de internet, redes sociales y videos. Gastas tu dinero en cosas totalmente innecesarias, no logras ahorrar ni pagar tus pendientes y piensas que la solución es tener un mejor sueldo. Puros pantalones anchos.

Después de terminar mi tesis empezaré a ejercitarme aunque no quiera. Si no empiezo hoy, cada día necesitaré pantalones más anchos y un día probablemente eso me pase una factura mayor a la que podría cubrir. Deja de postergar esa decisión que debes tomar, la que sí solucionará el problema. Deja de comprar pantalones anchos en tu vida.

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Soy un joven al servicio de los jóvenes (también de los padres, familias, colegios, organizaciones, etc). Comunicador digital, bloguero desde el 2012 y conferencista juvenil. Diseñador gráfico y multimedia, actualmente especializándome en Diseño Comunicacional. Autor de la "Primera Epístola de Jimmy Sarango a los Cristianos Digitales”, en la cual aborda la vida cristiana y los retos que enfrenta en el mundo digital.

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