Edición anatómica: Mi mano derecha

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Sabrán ustedes que soy un aficionado enérgico al fútbol, por lo que mis manos, rodillas, piernas, brazos, espalda, rostro, llevan las marcas de mi amor a este deporte. Lástima Messi que estoy lesionado, podría jugar en el Barcelona y volverías a ser suplente. (En realidad admiro a Messi, pero no se lo vayan a decir)

Messi es un genio del fútbol por su talento, perspectiva, visión del campo de juego y por algo de lo que pocos pueden jactarse: es zurdo (domina la pelota con su pierna izquierda). Pocos son los grandes del fútbol que fueron zurdos y geniales a la vez. En mi caso, yo no soy zurdo, pero a veces soy sordo. Plop.

El día domingo tuve una caída al correr hacia la pelota, tan fuerte fue la caída que mi mano tuvo que ser vendada por varios días. No he podido utilizar bien mi mano derecha desde el domingo, de hecho esta publicación la estoy escribiendo con sólo dos dedos de la mano herida, porque el resto no están bien aún. Y me acordé que todos los cristianos juntos somos un solo cuerpo, aunque nos hagamos indolentes al dolor de uno de nuestros miembros.

¿Estamos conscientes de que, en serio, todos los cristianos somos un solo cuerpo? Lo digo porque a veces yo cuestiono la labor de uno de los “miembros” de este cuerpo. Cuando veo que alguien no hace lo que debe le critico, que traducido a ser un cuerpo sería como abofetearlo y golpearlo por diversión. Y eso no está bien. En la diversidad debe haber unidad, a Jesús le importa hasta el más inútil de nosotros. Les comparto el pasaje original de la Biblia.

12 La iglesia de Cristo es como el cuerpo humano.
Está compuesto de distintas partes, pero es un solo cuerpo.

14 El cuerpo no está formado por una sola parte, sino por muchas.
15 Si al pie se le ocurriera decir:
«Yo no soy del cuerpo, porque no soy mano»,
todos sabemos que no por eso dejaría de ser parte del cuerpo.
16 Y si la oreja dijera: «Como yo no soy ojo, no soy del cuerpo»,
de todos modos seguiría siendo parte del cuerpo.
17 Si todo el cuerpo fuera ojo, no podríamos oír.
Y si todo el cuerpo fuera oído, no podríamos oler.
18 Pero Dios puso cada parte del cuerpo en donde quiso ponerla.
19 Una sola parte del cuerpo no es todo el cuerpo.

Amigos, es hora de que la iglesia deje de ser el único hospital que ataca a sus propios heridos. Antes de mostrar el amor de Dios al mundo, hagamos que lo vean quienes están alrededor.

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Soy un joven al servicio de los jóvenes (también de los padres, familias, colegios, organizaciones, etc). Comunicador digital, bloguero desde el 2012 y conferencista juvenil. Diseñador gráfico y multimedia, actualmente especializándome en Diseño Comunicacional. Autor de la "Primera Epístola de Jimmy Sarango a los Cristianos Digitales”, en la cual aborda la vida cristiana y los retos que enfrenta en el mundo digital.

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