Enero 27: Un Dios que descansa

En nuestra cultura latinoamericana, descansar está mal visto. Si te tomas un día de descanso, empiezan las críticas, te tildan de vago o de millonario. Pensamos que debemos ser máquinas que están permanentemente trabajando, haciendo algo.

Dios terminó en el día séptimo la obra que hizo; y en ese día reposó de toda su obra.
Génesis 2:2 RVC

Todo tiene su tiempo, tanto el tiempo de trabajar como también el tiempo de descansar.

Jesús se tomó una siesta, porque estaba cansado. Era así de humano. Se retiraba a las montañas, para recargar fuerzas. Era un Dios que, mientras estuvo en la tierra, se tomaba el tiempo suficiente para descansar.

¿Si el hijo de Dios descansó, por qué tú no lo haces?

Dentro de nuestros horarios, necesitamos separar tiempo para descansar, hacer pausas, compartir en familia o reposar en soledad. La iglesia seguirá ahí mañana, pero tu familia podría no estar si no les dedicas tiempo suficiente. Podrías terminar fundido, frustrado y lejos si no separas tiempo para descansar.

Así como Dios lo hizo, descansa.

Soy un joven al servicio de los jóvenes y sus familias. Escribo este blog desde el 2012. Desde este año (2018) tomé el desafío de escribir una reflexión diaria para leer en cualquier lugar. Las llamé "Reflexiones de bolsillo" y espero que sean un aporte para tu vida. Diseñador Multimedia y Comunicacional de profesión. Locutor en HCJB. Actualmente vivo en Argentina, donde realizo mis estudios de maestría.

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