Cuando Dios no hace lo que le digo

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¿Les ha pasado que le piden algo a Dios y como niño desobediente no hace lo que le piden?

A mi me ha pasado eso muchas veces, demasiadas veces. Me pasó cuando quise estudiar música en una universidad muy costosa de mi ciudad. Le pedí a Dios de mil maneras, únicamente me faltó encender una vela a la virgen de Guadalupe que ahora es muy famosa en la televisión. ¿Y que pasó? Dios no hizo lo que le pedí. Dios, tienes un punto menos conmigo

Me pasó cuando quise ser el flamante novio de una chica bastante simpática. Imagínense que hasta oraba por ella, eso ya era otro nivel. Pensé que Dios aumentaría magia a cada cosa que hacía para ganarme su corazón y ser su gallardo príncipe cual Marco Antonio para Cleopatra. Pero no, Dios hizo algo totalmente distinto y no sucedió nada. Así que querido Dios, tienes 2 goles en tu contra conmigo y recién vamos en el segundo párrafo.

Había un programa de televisión acá en Ecuador en el cual existía una puerta cerrada y un llavero con más de 30 llaves; el objetivo era abrir la puerta en el menor tiempo posible para llevarse el magnífico premio que era un auto, una lavadora, una licuadora, una batidora, etcétera. Las personas perdían mucho tiempo buscando la llave que abriese la cerradura, la mayoría no lo lograba y recibía un premio consuelo.

A veces pensamos que Dios es un cajero automático de milagros, de regalos y que está obligado a hacer lo que le ordenemos. Claro que esas órdenes las escondemos en piadosas oraciones que llevan el “pero Dios, todo está en tus manos, hágase tu voluntad“, frase que se nos olvida cuando nuestro capricho o necesidad no es resuelta y empieza el “¿¡Porqué Dios!?”  O también nos escondemos en un hermoso versículo que dice

Deléitate asimismo en Jehová,

Y él te concederá las peticiones de tu corazón.

Y pasamos “deleitándonos”, orando todos los días, leyendo 10 capítulos de la biblia diariamente, o llamándole a tu pastor para decirle “Pastor, eres un hombre de ejemplo para mi (ejemplo de todo lo que no debo hacer)”. Y al final del mes vamos donde Dios con actitud de “¿Ya Dios? ¿Viste como me deleité? Vengo por mi cheque de milagros y sueños cumplidos” Dios quizá te mira y dice “¿Qué?”

Aunque las higueras no florezcan

y no haya uvas en las vides,

aunque se pierda la cosecha de oliva

y los campos queden vacíos y no den fruto,

aunque los rebaños mueran en los campos

y los establos estén vacíos,

¡aun así me alegraré en el Señor!

¡Me gozaré en el Dios de mi salvación!

-Habacuc en su libro, capítulo 3:17

Para mi Habacuc en resumidas cuentas dice “Aunque nada salga como yo quiero, aunque nada de lo que estuvo en mis planes sucedió, aunque todo va de mal en peor… (suspiro) aún así me alegraré en Dios” Pero eso pienso yo.

Si Dios cumple tus sueños disfrútalo, si te dió algo que pediste me alegro contigo sinceramente. Pero si él no hace lo que le dices no caigas en la frustración. Sigamos a Dios por lo que hace en nosotros, no por lo que podemos obtener de él. 

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Soy un joven al servicio de los jóvenes (también de los padres, familias, colegios, organizaciones, etc). Comunicador digital, bloguero desde el 2012 y conferencista juvenil. Diseñador gráfico y multimedia, actualmente especializándome en Diseño Comunicacional. Autor de la "Primera Epístola de Jimmy Sarango a los Cristianos Digitales”, en la cual aborda la vida cristiana y los retos que enfrenta en el mundo digital.

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