Amiguis, bestfriendsforever, ola k ase.

Hay grandes, pequeños, altos, bajos, feos, bonitos, extraños, comunes, inconfundibles, ilógicos, incoherentes, irracionales, inteligentes, deportistas, músicos, filósofos, escritores, vagos, perezosos, aburridos, divertidos, amargados, hiperactivos. Así es señores, termino febrero hablando de los amigos.

Tan importantes son los amigos en la vida, que hasta Jesús tenía un par de ellos, bueno en teoría eran seis pares, aunque uno resultó medio traicionero. Los amigos son un regalo de Dios sin duda, tener alguien a quien llamar “amigo, pana, parcero, broder, cuate, mi llave, body” y demás es un privilegio que no todos disfrutan. Otros no lo valoran, y otros ni se han enterado que esas personas que les rodean y están pendientes de ellos son sus amigos.

Hoy quiero simplemente exaltar ese regalo de Dios. ¿Qué sería de la vida sin tener alguien a quién contarle los chismes nuevos? ¿Qué sería de la vida sin personas a quien pedir dinero prestado? ¿Qué sería de nuestra corta existencia sin tener alguien a quien decirle “loco llámame ahorita que no tengo saldo en el celular” y colgar inmediatamente. Eso es magia señores, encontrar alguien así no sucede todos los días.

Así que señores y señoritas lectores de este post, les animo a seguir viviendo el día de la amistad durante toda su vida. Como siempre digo, “Cuando tu relación con ese feo termine, ¿quienes estarán contigo? Tus amigas”, Cuando te digan “No eres tu, soy yo” y te quedes en media calle con un mega oso de peluche sin entregar, ¿Quienes irán por ti? ¡Tus amigos! Cuando tu esposa se enoje contigo porque no lavaste la ropa, y no te deje entrar a dormir a la casa, de seguro un buen amigo te prestará su sofá. Ellos son una manera de ver la obra de Dios entre nosotros.

Aprendamos a ser amigos, no solo a tener amigos. Aprendamos a cuidarlos, a valorarlos, a protegerlos, a cubrirnos las espaldas como en la guerra, a ser incondicionales, a no fingir delante de ellos. Recordemos que Jesús un día nos llamó amigos “Los llamo amigos, porque les he contado todo lo que me enseñó mi Padre.” (Juan 15.15)

Con un buen perfume se alegra el corazón;
con la dulzura de la amistad se vuelve a la vida.
-Proverbios 27:9

El amigo siempre es amigo,
y en los tiempos difíciles
es más que un hermano.
-Proverbios 17:17

Nadie muestra más amor que quien da la vida por sus amigos.
-Juan 15:13

Con ciertos amigos,
no hacen falta enemigos,
pero hay otros amigos
que valen más que un hermano
-Proverbios 18:24

Todos los versículos de este post obviamente son de la Biblia, utilicé la versión TLA. Puedes leerla haciendo clic aquí

Ser y parecer

Mi amigo Fercho hace un tiempo me dijo que en la vida no solo hay que ser, sino parecer. Y me quedé pensando en eso.

A primera vista, esa frase no me cuadró completamente porque el parecer apuntaba a apariencia, a look, al que dirán, pero como les digo estuve pensándolo y me di cuenta que es totalmente cierto: Hay que ser y parecer.

Muchos decimos ser cristianos, creyentes, evangélicos, salvos, etcétera; el problemita que tenemos algunos es que somos cristianos pero no parecemos cristianos. No me refiero a vidas dobles, a hipocresías, a máscaras, sino a la ausencia de esas acciones que nos llevan a parecernos a Jesús. Incluso los que más cristianos son, a veces no parecen serlo.

Muy chévere orar 1, 2, 3, 4, 16 horas seguidas; muy interesante saber donde está Nahum y recitar los 10 mandamientos. Es admirable si sabes los nombres de las 12 tribus de Israel y los nombres de los 12 apóstoles, de paso deberías saber los 11 jugadores de España que fueron titulares y campeones en Sudáfrica 2010. Muy bonito saber tanto, orar tanto, y otros tantos, pero hay cositas más pequeñas que podrían demostrar que somos cristianos, y si no demostrar, hacernos pasar como uno de verdad.

Un cristiano:

  • No botaría chicle en el piso
  • No botaría papelitos en el piso
  • No insultaría a alguien jugando fútbol
  • Esperaría el autobús en la parada para mantener el orden de la ciudad.
  • Comería todo lo que le sirven, incluyendo los vegetales.
  • Saludaría cada vez que entra a un lugar, y con una sonrisa.
  • No rayaría paredes ajenas con spray violeta (Debo dejar de hacerlo).
  • No haría chistes sobre el cabello de su pastor (Debo dejar de hacerlo también)
  • Diría las cosas de frente a quien debe decírselas, no a quienes le rodean.
  • Explicaría las cosas de manera sencilla, para que la gente le entienda
  • Dejaría el trabajo o los amigos por estar más tiempo en casa (¡ouch!)
  • Lavaría los platos sucios en casa sin que nadie le diga nada
  • Si no le gusta lavar platos, haría alguna otra tarea en casa sin que le pidan (En Colombia léase: Lavaría la loza…)
  • Le diría a su esposa que está muy guapa, aunque no se vea como él lo dice (Todo por amor)
  • Le diría a su esposo que está muy guapo debajo de toda esa barba y apariencia de oso que tiene.
  • En pocas, un cristiano haría lo que Jesús hubiese hecho en un día como hoy.

Por ahí en los bazares y librerías cristianas hay pulseras, manillas, relojes, cadenas con estas cuatro letras: WWJD? Significan What would Jesus do? y eso traducido es Qué haría Jesús? Yo tenía una hace años, sólo que no la leía muy seguido. Creo que debía agregarle unas letras así:

JLE YA WWJD? que traducido es: Jimmy La Embarró Y Ahora What Would Jesus Do?

Vivamos como Jesús lo haría en cada aspecto de la vida, desde nuestra lucha con el brócoli, la berenjena, la lechuga o la sopa de apio hasta la decisión de ¿qué trabajo elegiré? Llevemos el WWJD a donde vayamos. Seamos y parezcamos por favor.

Si tienen más sugerencias para la lista de cómo deberíamos ser para parecer pueden escribirla en un comentario abajo de este post.

El Mayor Tesoro

Hace unos días estaba bajando de mi casa a pie (hay momentos en los que realmente no me gusta caminar, pero hay momentos en los que de verdad amo hacerlo; porque mientras camino voy pensando y dialogando con Dios, mi amigo).

Esa tarde decidí caminar la misma ruta, la de siempre. Conozco tan bien el camino que mis pasos tomaban la dirección correcta por inercia, de repente, en el “cuadro” ya conocido ante mi vista, algo estaba mal, vi algo raro en el suelo; de lejos parecía una pequeña mancha verde; entonces, salí de mis pensamientos y mire con atención. Ante mí, y en la entrada de un edificio, yacía un billete de 5 dólares abandonado ¡ante mí!; ante una persona que hasta entonces, 1 centavo era lo máximo de dinero que había encontrado en la calle.

Muchos cuentan testimonios de que se encuentran 20 dólares o celulares de última tecnología; ¿encuentran?… Eso es dudoso. Hasta entonces, era a mí a quien se le caían los billetes; yo perdía el dinero, (mis pas a veces dudan en darme algo de valor, porque puedo perderlo). Ahora, piensa ¿cuál es tu reacción cuando te encuentras dinero?

Yo no sabía qué hacer, no sabía si coger y salir corriendo, no sabía si hacer como que se me cayó algo y disimuladamente coger el billete y caminar como si nada, no sabía si entrar al edificio y entregarle al guardia. Entonces pensé, ¡no!, si le entrego al guardia, es seguro, ¡él se lo cogerá!. Si lo dejo en el suelo, otra persona se llevará la bendición entonces, opté por la mejor alternativa, disimuladamente cogí el billete y caminé como si nada; caminé así, hasta el final de la cuadra y salí corriendo; lo más chistoso es que nadie estaba ahí; ¡más el drama!

Cuando llegué al parque me sentía tan feliz por 5 dólares y pensé ¿Será que a la persona que se le cayó los 5 dólares de verdad los necesitaba pero, sin darse cuenta abandonó su dinero?. Me di cuenta que a veces somos así con lo más valioso que tenemos. ¡Piensa! ¿Qué es lo más valioso que tienes? Sí, tu familia… si, si, pero piensa, lo más valioso en ti personalmente. ¿Qué es lo más valioso que tienes? No… no es lo material… ¡Piénsalo!

¡Sí! ¡ES TU CORAZÓN!
Muchas veces por descuido abandonas tu corazón, muchas veces no lo valoras y lo entregas a cualquiera que lo deja botado. Sabes, ese billete estaba arrugado y un poco viejo pero seguía teniendo el mismo valor. Muchas veces cuidas más la chaqueta que más te gusta, los zapatos que más te costaron pero

¡Tu mayor tesoro es tu corazón! Asegúrate de no dejarlo abandonado.

No olvides que hay alguien que de verdad lo valora, que si tu le permites, no importa en qué estado este, él se pondrá muy feliz al encontrarlo, es DIOS, ÉL TE AMA: ¡TU VALES MUCHO!

Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque éste determina el rumbo de tu vida.

-Salomón en Proverbios 4:23 (NTV)

Autora del post de hoy: Euni Díaz Suárez.

Entre la eternidad y el reloj

Mi mamá me contó que nací un lunes a las 7 de la mañana, una hora después de la salida del sol en mi ciudad, una hora antes del horario de ingreso al trabajo de mi papá hace 24 años, 12 años antes del nacimiento de mi hermana. ¿Será que me atrasé a mi hora de nacimiento? No lo creo.

Debo confesarles que así como me cuesta manejarme por horarios, me cuesta creer en la eternidad, no sólo en la eternidad cristiana, sino en eternidades más pequeñas como aquella de los enamorados que dice “Siempre estaremos juntos”, la de Enrique Iglesias “Nunca te olvidaré”, y una muy difícil de comprender que la leí en Eclesiastés 3 hace unas semanas y, siendo algo tan pequeño, desbarató mi pensamiento. 24 años de vida cuestionados por una sola frase:

Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.

Había leído ese verso varias veces antes, pero esta vez fue una granada mental, emocional y espiritual. Les contaré porqué:

La vida es gobernada por el reloj, la agenda, los días de la semana, por actividades, horarios y fechas. Todo está definido por el tiempo, al que llamaremos Cronos por su trasfondo en la mitología griega. A través del “tiempo” pude medir y entender que las cosas no eran como parecían, nada era para siempre, ni el amor, ni la familia, ni los amigos, ni las alegrías. Nada, nada, nada. Así que cambié mi pensamiento de creer en las cosas para siempre a pensar que todo sería hasta cuando sea posible, no más. En el cronos nada era para siempre.

De repente encuentro que Dios puso su eternidad en mí, y yo aún no lo acabo de entender. Mi pregunta fue ¿Eternidad en un corazón que se apura por vivir? y la respuesta era Jimmy, la eternidad vive en ti. Lo crea o no, lo acepte o no, me cueste o no, él no colocó un reloj en mi corazón, lo que hay es eternidad en él.

Recordé una enseñanza de hace tiempos, un término llamado kairos. De niño me enseñaron que el kairos es el tiempo de Dios. Este tiempo no es medible ni cuantificable. No tiene que ver con horarios ni años, sino con el momento preciso que él determina para nosotros. Un tiempo fuera del tiempo, un minuto que puede parecer una hora, horas que pueden parecer años, años que se van en un suspiro. Parece la teoría de la relatividad de Einstein, pero es lo que Dios puso en nosotros: Eternidad.

Vivimos entre el cronos y el kairos, entre nuestro tiempo y Su tiempo, entre nuestras actividades y Su plan. Sus ideas y sueños son eternos, son imposibles de medir, pero menos difíciles de entender y necesarios de obedecer. Él no tiene el cronómetro en la mano, pero podemos confiar en lo que hace y que no se va a atrasar. Es a su tiempo, no al nuestro.

Él, un Dios sin principio.
Nosotros, personas normales, con corazones inmortales.

Nota: El verso de esta semana lo encuentras en Eclesiastés 3:11, versión Reina Valera 1960