Lo que Dios quiere vs. lo que Dios permite – Parte I

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Llevo más de 5 minutos pensando como empezar el post de esta semana, hay tanto que decir al respecto.

Empecemos:

Por ahí hay mucha gente vagando en la vida que confunde lo que Dios quiere con lo que Dios permite. ¿Es lo mismo? No. Les contaré un ejemplo claro y de la vida real:

En una ocasión estaba saliendo de casa a caminar con mi familia, hacía frío y mi mamá dijo Jimmy ponte saco (sweater, chompa) y le dije No mami, así no más. Ella dijo Anda ponte un saco porque hace frío, pero le dije que no pasaba nada y metí mis dos brazos dentro de mi camiseta. Unos metros después tropecé y como mis brazos estaban dentro de la camiseta no pude cubrirme con ellos aunque los movía con desesperación. ¿Qué sucedió? Caí de frente contra el mundo y me rompí mi ceja derecha. Eso hace 18 años.

Preguntas: ¿Mi mamá quería que me golpee contra el piso? Neeeeh, ¿mi mamá quería que me lastime? Neeeeh, ¿ella quería que tuviese una cicatriz por el resto de mi vida? ¡Neeeeh! Y entonces, ¿porqué lo permitió? Porque soy su hijo, y tengo tanta libertad que puedo elegir desobedecer lo que ella me pide. ¿Puedo yo decir que la voluntad de mi mamá era que me golpee contra el piso, llore, me lastime y marque mi ceja por siempre? No, no y no. Ella permitió eso aunque no era su voluntad.

Eso se repite con Dios, pensamos que lo que él permite es lo que él quiere. Y aquí haré la introducción a uno de los mejores ejemplos que está en la Biblia sobre ser bruto y hacer lo que queremos sin esperar a lo que Dios quiere. Me lo dijo mi amiga Stephi*:

La historia de Abraham
Abraham le pidio un hijo a Dios y ese era su mayor anhelo
y Dios le prometio que el tendria un hijo,
pero, al ver Abraham que pasaban los años y su esposa no quedaba embarazada
decidieron que una de sus esclavas se embarace de el.
Luego a los 90 años la esposa de Abraham quedó embarazada
y ella mandó a desterrar a la esclava y a Ismael (el hijo de Abraham y la esclava)
 y fue Isaac (el hijo con su esposa) la promesa de Dios para Abraham.
Esa historia me recordó mucho a este tipo de situaciones.
Muchas veces no esperamos en Dios ni confiamos en su tiempo,
nos conformamos con Ismael pero debemos esperar por Isaac;
la promesa de Dios llega en su tiempo.

A eso únicamente puedo agregarle este verso:

Mis planes para ustedes solamente yo los sé, y no son para su mal, sino para su bien. Voy a darles un futuro lleno de bienestar.
-Jeremías 29:11

*Gracias Stephi por tu aporte, tú dijiste en una historia todas las verdades que hubiese querido resumir.

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Soy un joven al servicio de los jóvenes (también de los padres, familias, colegios, organizaciones, etc). Comunicador digital, bloguero desde el 2012 y conferencista juvenil. Diseñador gráfico y multimedia, actualmente especializándome en Diseño Comunicacional. Autor de la "Primera Epístola de Jimmy Sarango a los Cristianos Digitales”, en la cual aborda la vida cristiana y los retos que enfrenta en el mundo digital.

Discussion3 comentarios

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