El Mayor Tesoro feat. Euny Díaz

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Hace unos días estaba bajando de mi casa a pie (hay momentos en los que realmente no me gusta caminar, pero hay momentos en los que de verdad amo hacerlo; porque mientras camino voy pensando y dialogando con Dios, mi amigo).

Esa tarde decidí caminar la misma ruta, la de siempre. Conozco tan bien el camino que mis pasos tomaban la dirección correcta por inercia, de repente, en el “cuadro” ya conocido ante mi vista, algo estaba mal, vi algo raro en el suelo; de lejos parecía una pequeña mancha verde; entonces, salí de mis pensamientos y mire con atención. Ante mí, y en la entrada de un edificio, yacía un billete de 5 dólares abandonado ¡ante mí!; ante una persona que hasta entonces, 1 centavo era lo máximo de dinero que había encontrado en la calle.

Muchos cuentan testimonios de que se encuentran 20 dólares o celulares de última tecnología; ¿encuentran?… Eso es dudoso. Hasta entonces, era a mí a quien se le caían los billetes; yo perdía el dinero, (mis pas a veces dudan en darme algo de valor, porque puedo perderlo). Ahora, piensa ¿cuál es tu reacción cuando te encuentras dinero?

Yo no sabía qué hacer, no sabía si coger y salir corriendo, no sabía si hacer como que se me cayó algo y disimuladamente coger el billete y caminar como si nada, no sabía si entrar al edificio y entregarle al guardia. Entonces pensé, ¡no!, si le entrego al guardia, es seguro, ¡él se lo cogerá!. Si lo dejo en el suelo, otra persona se llevará la bendición entonces, opté por la mejor alternativa, disimuladamente cogí el billete y caminé como si nada; caminé así, hasta el final de la cuadra y salí corriendo; lo más chistoso es que nadie estaba ahí; ¡más el drama!

Cuando llegué al parque me sentía tan feliz por 5 dólares y pensé ¿Será que a la persona que se le cayó los 5 dólares de verdad los necesitaba pero, sin darse cuenta abandonó su dinero?. Me di cuenta que a veces somos así con lo más valioso que tenemos. ¡Piensa! ¿Qué es lo más valioso que tienes? Sí, tu familia… si, si, pero piensa, lo más valioso en ti personalmente. ¿Qué es lo más valioso que tienes? No… no es lo material… ¡Piénsalo!

¡Sí! ¡ES TU CORAZÓN!
Muchas veces por descuido abandonas tu corazón, muchas veces no lo valoras y lo entregas a cualquiera que lo deja botado. Sabes, ese billete estaba arrugado y un poco viejo pero seguía teniendo el mismo valor. Muchas veces cuidas más la chaqueta que más te gusta, los zapatos que más te costaron pero

¡Tu mayor tesoro es tu corazón! Asegúrate de no dejarlo abandonado.

No olvides que hay alguien que de verdad lo valora, que si tu le permites, no importa en qué estado este, él se pondrá muy feliz al encontrarlo, es DIOS, ÉL TE AMA: ¡TU VALES MUCHO!

Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque éste determina el rumbo de tu vida.

-Salomón en Proverbios 4:23 (NTV)

Autora del post de hoy: Euny Díaz

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Soy un joven al servicio de los jóvenes. Comunicador digital, bloguero desde el 2012 y conferencista juvenil. Licenciado en Diseño Comunicacional, tecnólogo en Diseñador gráfico y multimedia. Autor de la "Primera Epístola de Jimmy Sarango a los Cristianos Digitales”, en la cual aborda la vida cristiana y los retos que enfrenta en el mundo digital.

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